
La respiración marca el inicio y el fin de la vida, es lo único que compartimos todos los seres humanos y, sin embargo, es uno de los aspectos más ignorados de nuestra experiencia. Cada aliento es una victoria sobre la muerte, una señal de nuestra presencia desafiante en el mundo, de nuestra voluntad de persistir.
Prem Rawat, embajador mundial de la paz, nos pide que hagamos una pausa, que dediquemos un momento a deleitarnos en nuestra respiración y a tomar conciencia de este milagro de la experiencia humana compartida. Solo así podremos abrirnos a la paz, tanto interior como exterior.
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